UN JURAMENTO, o la MALDICIÓN que lo respalda —no la palabra corriente para el pecado (esa es chet o avon), sino el vínculo autoimprecatorio de una promesa: jura en falso, y el juramento mismo se vuelve la maldición que te alcanza. Este capítulo usa el mismo sustantivo del juramento del pacto (29:11-13) y, unos versículos después, de la maldición que cae sobre quien lo rompe (29:18-20) —una sola palabra hebrea en los dos lados de la misma ceremonia, porque aquí un pacto ES un juramento, y un juramento ya lleva su propia pena dentro del nombre. ⚠️ Distinto del verbo no emparentado que se transcribe igual, ALAH, «subir» —una primera letra distinta en hebreo (ayin, no álef). → primero comentado en Deuteronomio 29:11