POLVO, tierra seca, suelo suelto —aquello de lo que está hecho un ser humano y a lo que vuelve: «Jehová Dios formó al humano de POLVO de la tierra» (Génesis 2:7, ya en estas páginas) y «polvo eres, y al polvo volverás» (Génesis 3:19). Es también la imagen de una multitud incontable —la descendencia de Abraham «como el polvo de la tierra»— y la de la humillación, porque lamer el polvo o sentarse en él es estar todo lo bajo que se puede estar. ⚠ Números 19:17 es donde más importa y donde más se pasa por alto: el remedio para haber tocado un cadáver se hace con afar srefat ha-jatat, el POLVO de la quema —no con el éfer, las cenizas, que el v9 recogió ocho versículos antes. Dos sustantivos distintos, y de las diez versiones comprobadas en los dos estantes solo la NWT 1984 imprime la diferencia. Lo que cura a un hombre contaminado por un cuerpo humano es la sustancia que un cuerpo humano es. → primero comentado en Génesis 2:7